San Nicolas: “No queremos que haya otros 200 muertos en el barrio Química” (Bs. As Argentina)

Profesionales de varias universidades realizarán un relevamiento ambiental en San Nicolás, a pedido de vecinos y organizaciones que denuncian contaminación y altos índices de cáncer, entre otras afecciones.

Los vecinos y organizaciones ambientales y sociales de la localidad bonaerense de San Nicolás dieron un nuevo paso para demostrar lo que vienen denunciando desde hace más de seis años: la multinacional norteamericana, Atanor, contamina el aire, el agua y el suelo impunemente. En los próximos meses, un equipo conformado por profesionales de tres universidades del país, realizará un relevamiento sanitario sobre la población del barrio más cercano a la planta.

El Foro Medioambiental de San Nicolás (Fomea), Protección Ambiental del Río Paraná, vecinos y organizaciones sociales impulsaron la realización del estudio. El desafío es determinar las causas de las altas tasas de cáncer y otras afecciones, principalmente en el barrio Química, donde viven los nicoleños más afectados por la actividad de la empresa productora de agrotóxicos. El relevamiento, que incluirá análisis de sangre, será realizado por profesionales de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), de Ciencias Exactas y de Medicina de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y de Medicina de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC).

Martín Solé, miembro de Protección Ambiental del Río de la Plata, dialogó con La Brújula de la Mañana y explicó los orígenes del conflicto: “Se empezaron a manifestar, en el barrio, muertes por cáncer en las familias y la gente fue haciendo relevamientos casa por casa y marcando con cruces las personas fallecidas. A partir de ésto se conforma la ONG y se inicia una causa penal por la Ley de Residuos Peligrosos contra Atanor”. El ingeniero químico remarcó la importancia de este nuevo estudio: “Con barrio Química hicimos una presentación penal, tuvimos una audiencia con un juez en San Nicolás, pero nos faltaba dar este paso para poder analizar la sangre de la gente y no sólo los árboles, las frutas, el agua del río”.

Atanor posee ocho plantas en Argentina. La que está ubicada en San Nicolás se dedica a la producción de productos químicos, principalmente para el agro. Según la propia web de la multinacional, en esta fábrica “se sintetizan Humectantes y además se formulan herbicidas a base de Ácido 2,4D, Ácido 2,4DB, Ésteres 2,4D y 2,4DB, MCPA, Dicamba, Imazetapir e insecticidas como Cipermetrina y Clorpirifos”. En otra parte puede leerse: “Atanor es el único productor integrado de los tres herbicidas de mayor uso en el mundo”. También que es el único productor de 2,4D y 2,4DB del Mercosur y “el segundo productor de Glifosato de Argentina y unos de los principales productores de Atrazina a nivel mundial”. La mayoría de esos productos fueron puestos en alerta, algunos desde hace mucho tiempo, por su vinculación con daños en la salud humana y contaminación.

Solé explicó que uno de los principales productos que se fabrica en la planta es la trifluralina, “un compuesto orgánico que tiene tres átomos de flúor y se utiliza como herbicida preemergente para los cultivos de maíz y soja, es color naranja y desde la barranca del río se pueden ver los cristales”. También recordó que tiempo atrás hubo un escape “con emanaciones de color amarillo sobre la ciudad”. Es necesario remarcar que los efluentes de esta fábrica van a parar directamente a uno de los ríos más importantes del país y de Sudamérica: el Paraná.

El objetivo de este relevamiento sobre la salud de la población es claro: impulsar la causa penal, demostrar la responsabilidad de la empresa en la contaminación y la elevada tasa de muertes por cáncer y otras afecciones. “Que Atanor busque otro lugar para radicar sus emprendimientos, lejos de poblaciones, por los efectos nocivos que tiene la fabricación y el no tratamiento de los efluentes”, enfatizó el ingeniero. Además, el trabajo permitirá visibilizar el impacto de la industria química de la región en los pobladores y el ambiente.

Respecto a las fuentes laborales y el conflicto que se genera frente a estos reclamos, Solé aseguró que “el tema es bastante complicado”, porque si bien la empresa da trabajo “es mucho más el efecto nocivo que tiene la población, entonces se cruza un límite, una barrera, y pesa más”. El ingeniero atinó en recordar que la sociedad nicoleña tiene una historia industrial fuerte por lo que se hace más difícil cuestionar la actividad: “Pasa como en las fumigaciones, hay un limite. Porque la gente se está muriendo -de verdad, porque no es algo que nosotros inventamos-; lo que queremos es buscar una solucion para la realidad de San Nicolás”. Luego, con crudeza, recalcó: “Por eso nosotros estamos pensando que no queremos que haya otros 200 muertos más en el barrio Química, donde por ahí el abuelo, el hijo y los nietos se han muerto”.

Al final de la charla, el profesional informó que el estudio se va a realizar dentro de un tiempo y que por el momento están movilizándose con la gente de los barrios para generar presión y poder llevar a cabo el relevamiento. Un dato clave es que la Municipalidad no acompaña a las organizaciones en el reclamo. Por último, Solé indicó: “El objetivo es sanear la zona para poder vivir de acuerdo a lo que dice la Constitución: tenemos derecho a vivir en un ambiente sano; y eso es lo que estamos buscando”.

Crisis ambiental

La denuncias por contaminación y los efectos en la salud de la industria química en San Nicolás tienen larga data. Son varias las empresas denunciadas y con causas judiciales abiertas. Existen estudios que demuestran la terrible situación ambiental de esa ciudad. Uno reciente pertenece al Centro de Investigaciones del Medio Ambiente (CIMA), de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, y demostró la existencia de agroquímicos en el aire, el agua, el suelo y hasta en el agua de lluvia. Los resultados de la investigación, dirigida por el Doctor Damián Marino, fueron publicados a principio de este año y revelan que la alta concentración no se debe sólo a las fumigaciones, sino que está ligada directamente a la fabricación de los productos.

La lucha en la Justicia

La causa penal contra Atanor se abrió en 2009, cuando la Justicia bonaerense ordenó investigar a la multinacional por “atentado a la Salud Pública”, pero hubo pocos avances. La peor noticia para los denunciantes fue cuando la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 6, del Departamento Judicial de San Nicolás, resolvió que la empresa investigue su propio accionar en un plazo de cuatro años.

Luego de este revés, a mediados de 2014, los vecinos y organizaciones se presentaron ante la Justicia exigiendo que la causa pase al fuero federal, ya que aún se encuentra en el fuero provincial y la contaminación del Río Paraná es de competencia nacional ya que afecta a gran parte del país. La empresa tiene otra causa por contaminación en el Ingenio Marapa, en la provincia de Tucumán.b3599069f49c08049acbd3687b750f47_XL

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