Inundaciones: desarrollos inmobiliarios y destrucción de humedales (Arg,)

Extraido de Red Latina sin fronteras
En la emisión del martes 11 de agosto de Enredando las mañanas hablamos con la geógrafa Patricia Pintos, integrante del Centro de Investigaciones Geográficas de la Universidad Nacional de La Plata, quien explicó que – más allá de las lluvias propias del ciclo húmedo que estamos transitando – aliviadores clandestinos construidos en campos devenidos en sojeros de la cuenca del Río Luján y emprendimientos inmobiliarios sobre las costas son una causa importante de las inundaciones, que se viven en distintas localidad bonaerenses y que afectan a miles de personas.

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Inundaciones: desarrollos inmobiliarios y destrucción de humedales

“Lamentablemente es una historia que se reitera cada vez con más frecuencia, la última gran inundación fue la de octubre de 2014, que también arrojó víctimas y gran cantidad de personas evacuadas en distintos sectores del conurbano bonaerense y especialmente en la cuenca del Río Luján, que en los últimos años viene siendo un área particularmente vulnerable a los efectos de las inundaciones”, afirmó la geógrafa Patricia Pintos en relación a la situación que están viviendo desde hace una semana localidades como Mercedes, Luján, Salto, San Antonio de Areco, Lobos, entre otras.

En diálogo con Enredando las mañanas, la integrante del Centro de Investigaciones Geográficas de la Universidad Nacional de La Plata señaló que no existe un único factor en este tipo de problemáticas y se refirió especialmente a los desarrollos inmobiliarios de tipo cerrado: “es cierto que el hombre ha tendido a localizarse cerca de las cuencas de los ríos y arroyos; de hecho la Ciudad de Buenos Aires fue fundada sobre el Río de la Plata y rodeada por tres grandes cuencas fluviales, como las de Luján, Reconquista y el Matanza Riachuelo. Desde el punto de vista de las elecciones que el ser humano hace para la localización de su vida urbana ya hay como una predisposición a estas situaciones de vulnerabilidad de vidas y eventos de inundación, pero es claro que con el correr del tiempo esa elección primaria se va complejizando cada vez más porque la ciudad se expande y muchas veces lo hace sobre lugares que tiene las peores condiciones naturales para el asentamiento humano, y con esto me refiero a los humedales, donde la cuenca del Río Luján ha sido objeto en estos últimos 20 años de un avance fenomenal de los desarrollos inmobiliarios de tipo cerrado que buscan constituir una oferta paisajística para sus emprendimientos inmobiliarios asociados a cuerpos de agua naturales o artificiales; en esta búsqueda han transformado activos fundamentales para la región metropolitana como los humedales que son los que permitirían de alguna manera amortiguar los efectos de las inundaciones, los han alterado de tal manera que hoy los humedales se ven muy disminuidos en el cumplimiento de esa función de amortiguación”.

Humedales

A lo largo de todo el país existen numerosos emprendimientos inmobiliarios para cuyas construcciones se destruyen sistemáticamente los humedales de las zonas, tal es el caso de Amarras del Gualeguaychú en Entre Ríos, y Nordelta en Tigre. Al respecto, Pintos consideró: “tuve oportunidad de ver personalmente el tema de Amarras, que replica de alguna manera el modelo inaugurado por Nordelta en Tigre y su idea de aproximarse a un cuerpo de agua natural para poder desarrollar actividades náuticas, poder tener un acceso franco a un cuerpo de agua natural, pero dado que los terrenos no tienen las condiciones naturales para recibir la urbanización deben ser transformados de manera drástica, deben ser sobre elevados, requieren de tareas de relleno que elevan sobre la costa natural del terreno cambiando la morfología, la forma del humedal, e impidiendo por lo tanto el escurrimiento del agua como lo haría naturalmente. Para evitar el ingreso de aguas que naturalmente se produciría, estos emprendimientos requieren de terraplenamientos perimetrales, una suerte de ‘polder’, a imagen de los polder que uno conoce para los Países Bajos, Holanda, para poder preservar precisamente la urbanización del ingreso de agua desde el exterior, pero esa transformación que es totalmente exótica para el lugar es cierto que les permite aproximarse al cuerpo de agua y ‘disfrutar’ de las bondades de estar próximos a un curso de agua natural, pero ciertamente lo transforman de una manera tan drástica que cambian la morfología de escurrimiento del río y por lo tanto en algún momento operan como tapones a ese escurrimiento, porque al sobre elevar los terrenos se genera un cuello de botella en la capacidad de escurrimiento del agua. Y esto que decimos para Amarras, vale también para la cuenca baja del Río Luján donde más de 60 emprendimientos inmobiliarios que ocupan 9200 hectáreas de humedales están generando un estrangulamiento precisamente en la zona donde el río entra en la fase de desembocadura y donde además pierde naturalmente velocidad porque no hay pendiente natural para que el agua escurra, esto lo que genera es que el agua permanezca retenida. Ese excedente hídrico producto de las lluvias o del desvío del agua por canalización clandestinas, más allá de cuál sea el origen del agua, permanece retenido en esos lugares por mucho más tiempo que el que debería de no existir este tipo de emprendimientos inmobiliarios, y esto claramente incide en que el agua permanezca en las áreas inundadas durante varias días, que es el caso que estamos viendo en Luján o en Mercedes. El problema empieza a trasladarse hacia la cuenca media y hacia la cuenca alta del Río Luján. La cantidad de evacuados es el resultado de intervenciones tan drásticas en un sistema hídrico que funciona como un conjunto”.

A su vez, Pintos remarcó que además de las 9200 hectáreas de humedales ya estropeados, aún quedan muchos más por defender: “lo que pasa es que 9200 hectáreas es una superficie muy importante, no es un número menor y la ubicación de esos humedales que han sido avasallados por el urbanismo inmobiliario está en estricta relación con las proximidades principales del cauce del Río Luján, por lo tanto este río está absolutamente estrangulado en el lugar precisamente donde el río entra en una fase de desembocadura, por eso aunque existan otros humedales son precisamente estos los más demandados en términos inmobiliarios porque son los que posibilitan a estos emprendimientos que los futuros habitantes de estos barrios puedan tener un acceso franco a aguas abiertas porque parte de la oferta inmobiliaria de estos emprendimientos está pensada para que los habitantes puedan acceder con sus lanchas, con sus botes y sus motos de agua desde el interior de los emprendimientos hacia un curso de agua principal como los de Luján, entonces buscan esta proximidad extrema, es decir llegar casi hasta el borde del río para beneficiarse con esa posibilidad. Son 9200 hectáreas de los humedales más vulnerables, si uno lo quiere plantear así, en términos de lo que significan en el funcionamiento del sistema hídrico del Río Luján”.

Acciones individuales / Mirada integral

Sobre posibles soluciones a estas problemáticas, Pintos aseguró: “en general las respuestas de los gobiernos municipales y provinciales a estos problemas es la de la remediación a través de obras de infraestructura hidráulica, es decir obras que permitan sanear, desviar el agua hacia reservorios o canalizar el río, mantenerlo limpio, pero en realidad son paliativos en la medida en que no existe una mirada del territorio integral. Un problema que vemos frente a las inundaciones es que los intendentes se preocupan individualmente por resolver el problema, es decir el intendente de Luján quiere obras para resolver lo que pasa en su distrito, el de Mercedes otro tanto, el de Pilar otro tanto, y en realidad es un problema de la cuenca, y hay que entender que la cuenca es un sistema complejo que cualquier modificación que se realiza en algún tramo de la cuenca incide sobre los demás. En primer lugar, hay que decir que cualquier solución de fondo requiere una mirada de cuenca; en segundo lugar, diría que habría que tener una mirada muy importante sobre lo que se hace en materia de gestión del territorio, me refiero a las políticas de planeamiento que son las que determinan cómo crecen las ciudades y cuáles son los permisos y con qué criterio se le otorgan a los emprendimientos inmobiliarios”.

El objeto de investigación de Patricia Pintos está relacionado con los efectos del urbanismo privado en las transformaciones de los humedales; de todos modos advirtió que no es necesario ser especialista en canales clandestinos para referirse a las consecuencias del accionar de grandes grupos de productores agropecuarios: “sobre todo los de la cuenca alta, que han transformado las áreas rurales de una característica más ganadera hacia otra más agrícola precisamente con el boom de la soja, necesitan sacar el excedente de agua de los campos para que los cultivos no se vean afectados, y la salida generalmente es una salida individual, cada productor trata de salvar su propia cosecha, y en esto se sabe que los canales clandestinos están a la orden del día y aportan un volumen de agua muy significativo al problema, por eso el problema de la cuenca del Río Luján necesariamente tiene que ser visto como un problema de cuenca porque en la cuenca alta precisamente es donde se producen los aportes de los canales clandestinos al río y en la cuenca baja donde el río ha empezado o ya se está consolidando como tendencia a ser obstaculizado por un sinnúmero de emprendimientos inmobiliarios, entonces el problema es claramente natural, no podemos desconocer que ha llovido 200 milímetros en cuatro días, que estamos transitando un ciclo húmedo y esto lo estamos viendo porque ya el año pasado Luján se inundó cuatro veces, pero claro está también que hay un serie de acciones de vida, individuales o inversiones permitidas, avaladas por los municipios y las provincias en materia inmobiliaria que en conjunto ayudan a complejizar mucho más el panorama”, explicó la geógrafa.

Relocalizaciones

En cuanto a la propuesta, planteada desde organizaciones vecinales y ambientalistas, sobre la relocalización de estos emprendimientos inmobiliarios, Pintos reflexionó: “si se habla con los vecinos de Escobar, Tigre, Pilar, muchos de las organizaciones ambientalistas que viven en estos distritos plantean taxativamente que la salida es la relocalización, pero es una salida extremadamente onerosa porque quién va a resarcir económicamente el perjuicio que se le causa a los propietarios del suelo. Podríamos discutir cuán legítimo es haber realizado ese tipo de emprendimientos, pero en la medida en que los municipios y la provincia los han avalado y han dado las habilitaciones necesarias les han dado un status legal, por lo tanto requerirían un resarcimiento económico. Por otro lado, esto ya se ha probado en otros contextos internacionales, en la cuenca del Río Mississippi, Nueva Orleans, luego sobre todo del desastre de Katrina se ha tomado la decisión de relocalizar urbanizaciones que estaban muy próximas al río, primero se exploraron todas las salidas de la obra de ingeniería hidráulica que uno podría imaginar, pero cuando al cabo de varios intentos se dieron cuenta que esto no resolvía la cuestión de fondo, la salida última fue la de la relocalización. Yo creo que es otro contexto económico, pero esta es una posibilidad en un mediano o largo plazo, en el corto plazo creo que la salida es no habilitar nuevos suelos en humedales para este tipo de emprendimientos. No complejizarlo mucho más pero esto que estamos diciendo tan naturalmente, no es entendido así en los municipios, de hecho Tigre acaba de habilitar hace un par de meses una nueva urbanización en un humedal, que se llama Remeros Beach; la tendencia tiende a continuar consolidando este modelo urbanístico que es claramente destructivo de las condiciones naturales para el desarrollo de la biodiversidad pero también para el sostenimiento de las condiciones ambientales que evitarían catástrofes como las que estamos viviendo”.
En este marco, organizaciones y vecinos de distintos municipios de la Provincia de Buenos Aires organizaron una concentración para este sábado 15 de agosto frente a la casa del gobernador Daniel Scioli en Villa La Ñata. Los puntos de encuentro serán, a las 11, en el Colectivo Cultural, frente estación de tren de Ingeniero Maschwitz; y sino a las 12 en Ruta Loreto y calle el Faro (esquina A.C.A).

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