Actualidad Y REFLEXIONES de la lucha contra Monsanto (Cba, Arg)

Breve repaso historico

2012: Cristina Fernández de Kirchner anuncia la instalación de Monsanto. Desde ese momento vecinxs y organizaciones sociales comienzan a realizar distintas acciones para lograr su erradicación (marchas, cortes, denuncias, difusión, etc.)

2013: al no haber recibido respuestas a las demandas, se realiza un festival que desemboca en el bloqueo permanente de la planta para hacer efectivo el detenimiento de la construcción. A partir de ese momento lxs integrantes del bloqueo sufrimos amedrentamientos e intimidaciones (represiones, agresiones, detenciones, amenazas, etc.). Estas acciones fueron llevadas a cabo por la policía de Córdoba, patotas de la UOCRA -que nunca fueron investigadas-, el ETER y patotas pagadas por el ex-intendente de Malvinas Argentinas DANIEL ARZANI, que tras una manifestación frente a la municipalidad militarizó la ciudad durante varios días negándose a recibir a lxs vecinxs y reprimiéndoles violentamente.

2014: se declara inconstitucional la construcción de la planta. Se rechaza el estudio de impacto ambiental y se modifica la ley provincial de ambiente mientras en los alrededores de la Legislatura de Córdoba cientxs de manifestantes son reprimidxs por oponerse a semejante impunidad, quedando 26 personas detenidas. La aprobación de esta llamada ley de “convivencia ambiental” facilita herramientas a Monsanto para instalarse en Malvinas, permitiendo a la vez la realización de otros proyectos industriales altamente contaminantes y el avance de proyectos mega-inmobiliarios. Otro de los hechos significativos fue lograr la suspensión del convenio de la Facultad de Agronomía con la multinacional estadounidense, que le hubiera facilitado la presentación de un segundo estudio de impacto ambiental y una mayor influencia dentro de la universidad. Este convenio fue firmado por el Decano de la facultad de Agronomía MARCELO CONRERO y fue dejado sin efecto gracias a una insistente lucha junto a organizaciones y estudiantes.

2015: en septiembre se bloquea el acceso a la empresa de seguridad privada PROSEGUR, que realizaba tareas de vigilancia sobre las personas que habitábamos el bloqueo y ponía en riesgo nuestra integridad física debido a los incendios provocados por los mismos guardias de seguridad dentro del predio de Monsanto. Esta acción fue realizada en solidaridad con el pueblo de Jáchal (San Juan) por el derrame de 2 millones de litros de cianuro, en apoyo a la recuperación de tierras mapuches (que habían sido “adquiridas” por Benetton), y en solidaridad con los medios alternativos , en particular Antena Negra. En el mes de diciembre del mismo año, llega al bloqueo una orden judicial firmada por el fiscal Víctor Hugo Chiappero intimando a las personas que sostenían el bloqueo a liberar el paso de personas y cosas al predio para que ésta pudiera continuar con su “normal funcionamiento” (siendo que la construcción de la planta ya había sido declarada inconstitucional)

2016: en el mes de febrero la Asamblea de Autoconvocadxs se retira del bloqueo con la intención de intensificar las acciones en las calles buscando, nombrando y señalando a lxs responsables politicxs que, tanto ayer como hoy, siguen especulando con la salud de las personas y del planeta. (ver comunicado en Facebook)

Las caras cambian pero Monsanto sigue

El 2016 arrancaba con los aparatos estatales “renovados”. Las elecciones dejaban nuevamente en la gente la falsa sensación de “participación democrática”, y nuevxs/viejxs personajes de la política que tomaban la posta. Cristina Kirchner, principal impulsora del proyecto Monsanto, le deja la posta a Mauricio Macri, abiertamente fascista, quien viene a profundizar los proyectos saqueadores y a reforzar aún más la maquinaria represiva del estado. A nivel provincial, el gobernador De la Soja deja el trono a Schiaretti, continuando así su sucio juego de alternancias. Arzani, ex – intendente de Malvinas Argentinas, reafirma su continuidad dejando en el cargo a su secretaria, Silvina Gonzáles, quien ya ha expresado abiertamente su interés por la “paz social” (balas para lxs que desequilibran el orden y cuestionan las fumigaciones y las enfermedades que abundan en su pueblo). En la gestión ambiental, Germán Pratto tras su renuncia repentina (cuando trascendió en los medios que estaba firmando desmontes ilegales) deja a cargo de la Secretaria de Ambiente de la provincia a Javier Britch, ex – secretario de cambio climático. Durante las gestiones anteriores, gracias a la fuerte presión social ejercida, se logró el rechazo del estudio de impacto ambiental que presentaba Monsanto. De esta manera el poder cambiaba su estrategia, especulando con el desgaste en la lucha, estirando sus tiempos burocráticos para resolver la cuestión más adelante. Ahora pretenden que repitamos los mismos pasos que hace dos años y medio, instalando la idea de un “nuevo estudio de impacto ambiental”, cuando ya no tiene razón de ser, ni siquiera desde las reglas legales en que tanto se amparan ellos. Nos queda aumentar la organización, intensificar la presión social, visitar a los responsables políticos y mediáticos para dejar en evidencia su servilismo a las empresas y al mismo tiempo exponerlos lo más posible, ellos son los gestores del genocidio. Y, por último, echar a Monsanto de una vez por todas.

UNA REALIDAD QUE HACE POSIBLE EL ESTADO DE LAS COSAS

Entendemos que Monsanto está enmarcado en una realidad más amplia que lo hace posible. El sistema capitalista y su modelo extractivista conforman el tablero sobre el que los poderosos ejecutan sus planes. El Estado, pieza fundamental en el desarrollo y la legitimación de la autoridad y la dominación, lejos de respaldar los reclamos del pueblo sigue profundizando su plan de saqueo y muerte, reforzando cada vez más sus políticas represivas y de control. De esta manera continúan provocando múltiples desastres ambientales, sanitarios, culturales y sociales. Ejemplos de estos son el reciente derrame de cianuro en San Juan efectuado por la Barrick Gold, los derrames de petróleo cada vez más frecuentes en el sur del país, la pérdida casi total de la flora y fauna autóctonas por el desmonte y los emprendimientos inmobiliarios, las inundaciones, la desertificación de los suelos, el aumento desmedido de los casos de cáncer en zonas fumigadas, y la lista continúa… Es esta destrucción de la naturaleza y la contaminación de los cursos de agua, de la tierra y el aire lo que motoriza el desalojo forzado de comunidades campesinas y originarias, quienes se ven obligadas a alejarse de sus tierras para poder preservar su reproducción tanto social como cultural. Este proceso favorece a los monopolios extractivistas, al mismo tiempo que aleja a las personas de la tierra, entendida esta como la matriz fundamental para la autogeneración de la autonomía real de los pueblos. En fin, el Estado con sus políticas empuja a todxs hacia las ciudades donde impera el individualismo y el salvarse uno a costa de lo que sea, generando enfrentamientos, divisiones y violencia constante, dejando como una tarea casi imposible el recomponer lazos sociales más colectivos y solidarios. Así pueden controlar, manipular y hasta acabar más fácilmente una sociedad masificada y hacinada. En este contexto urbano las personas pueden ya naturalizar el hecho de ser consumidores ciudadanos no productores de su propia vida material. Y para reforzar la realidad impuesta y que nadie se salga del camino, un paquete de leyes represivas ya está montado (ley antiterrorista, ley anti piquete, código de faltas, código de convivencia, etc.)

Proyectualidad en la lucha

Nuestra proyectualidad en la lucha social trasciende el objetivo más cercano que es echar a Monsanto de Malvinas Argentinas. Es una lucha contra todo un sistema de dominación y explotación que se da en niveles macro, pero también en nuestras acciones y relaciones cotidianas. Somos nosotrxs mismxs lxs que en nuestra rutina reproducimos y hacemos posible el funcionamiento del sistema, es por eso que entendemos la lucha como la vida misma, como una deconstrucción permanente. Es completamente falso el crearse una vida en la que uno milita de lunes a jueves, y después continúa con su ‘vida normal’. Nos parece aborrecible el considerar la “lucha ambientalista” como algo escindido del resto. Estas lógicas reformistas son propias de las empresas y los partidos políticos que ante el levantamiento genuino de un pueblo que defiende la vida, se pintan de verde para acumular poder y controlar que el reclamo social no se vaya de los márgenes impuestos por ellos mismos. Estos no pretenden un cambio real en las formas de vida, por el contrario, buscan seguir manteniendo las estructuras y los pilares de esta realidad para poder existir y acumular poder. La tarea que nos estamos proponiendo es mucho más amplia y sutil… se trata de desarticular las lógicas individualistas, la falta de comunicación, la competencia. Vemos una importancia crucial en la organización territorial, en el acercamiento entre mismos vecinos. No podemos quedarnos solo en las cuestiones contestatarias de acusación y reclamos a los que nos gobiernan y nos oprimen. Potenciarnos también desde la práctica, las acciones que podamos crear colectivamente. Acciones que apunten hacia la concretización de la autonomía real, que generen un nuevo tejido de relaciones entre nosotrxs. Que nos hagan interactuar como humanxs para la realización de la vida misma.

Destruir sus lógicas, cultivar nuestra vida

Para cambiar esta realidad hay que crear una nueva. Por eso buscamos nuevas formas para llevar adelante la lucha. Estas formas no son acabadas y van mutando permanentemente. Pero lo que permite este movimiento es la autoorganización consciente del colectivo. Se rompe así con las lógicas delegativas y las aspiraciones mezquinas de acumulación de poder para un ente político. Es momento que nos demos cuenta de la real necesidad de hacernos cargo de la producción de nuestra propia existencia. Es, de vida o muerte, considerar cultivar nuestro propio alimento, organizarnos con este horizonte; para así, dejar de consumir pasivamente lo que nos ofrecen nuestros verdugos: comida envenenada producida con el único fin de ganar dinero y no de alimentar el cuerpo ni el espíritu.

Apuntamos a la construcción de autonomía real tanto en las formas de la lucha social contra la dominación, la violencia y el sometimiento, como en la formación de maneras colectivas de encarar la supervivencia en este sistema que todo lo vende o lo compra. Ya sea encarando trabajos colectivamente, reciclando la comida que se tira para alimentarnos, u ocupando tierras para cultivar nuestro alimento y generar espacios realmente autónomos y libres. Creemos en el arte como la herramienta más poderosa para transformar el mundo, en la interacción de multiversos, en el instinto no extinto, en la espontaneidad de nuestras acciones, en el nomadismo de nuestras ideas, en el contagio de nuestras voluntades. Todo esto ocurriendo al mismo tiempo, entretejiendo una red que se expande más allá de las fronteras de los mapas políticos y de los relojes. Conociéndonos, haciéndonos parte de la vida y los problemas comunes que enfrentamos todxs, todos los días. La fuerza del lobo está en la manada…

Muerte a Monsanto y al sistema. Organización, lucha y autonomía.

LIBRES Y SALVAJES.

Contacto. Facebook asamblea de autoconvocadxs contra Monsanto

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