Textos publicados en “Guerra Social” N°2 (Uy)

La paradoja de la abundancia

La década dorada

En los últimos tiempos en toda América Latina se han estado dando diversas luchas a la sombra de los diferentes gobiernos, tanto de izquierda como de derecha, relacionadas a la imposición por parte de los Estados – de la mano de los fondos multilaterales y las transnacionales- de un modelo económico agotado, de tipo primario exportador, y que consiste en la especialización en la producción de materias primas, renovables y no renovables, para su exportación. Pero ¿Por qué las luchas? ¿Por qué los pueblos, de una punta a la otra del continente, se levantan contra lo que todos los gobernantes presentan como la última esperanza para el desarrollo y el progreso tanto económico como social? Y lo que es aún más llamativo ¿Por qué tantos gobiernos en el mundo han preferido manchar sus manos de sangre antes de dar el brazo a torcer?

Todos tenemos un plan

Hay por lo menos tres ejes fundamentales en el funcionamiento actual del sistema capitalista para el territorio sudamericano: el extractivismo como modelo de producción, la planificación y el re-ordenamiento territorial con inversión pública y apoyo militar/policial para facilitar la extracción, y la financiarización1 de lo extraído a través de empresas y fondos transnacionales.

Esta ecuación, lejos de ser una formula creada post factum ha sido planificada fríamente y no necesariamente en la última década – si bien recién ahora podemos ver claramente el sentido último de estos planes -. Ya en el año 1990 el economista jefe del BID para América Latina y el Caribe, Marcelo Selowsky, formulaba las tres etapas para la reconversión del modelo productivo de América Latina de la siguiente manera: la primer etapa de “ajuste, estabilización e inicio” la segunda, “profundización de las reformas estructurales” y la tercera – la actual – de “consolidación de las reformas y restauración de los niveles de inversión”2. Las primeras dos, se corresponden respectivamente con los procesos, primero, de desmantelamiento de la matriz industrial – llevado adelante en los años setenta por los regímenes dictatoriales en el cono sur- y segundo, de precarización económica y social de la mano de los gobiernos de derecha post dictadura – privatizaciones, pasaje de una economía productiva a una de servicios, desempleo masivo, etc. –

La tercer etapa, en la que nos encontramos ahora- con gobiernos de izquierda y centro izquierda electos democráticamente – se caracteriza por la imposición, a través de la construcción de consensos sociales moderados – generación de empleo, asistencialismo a la pobreza, desarrollo tecnológico, inversión en educación –, de un modelo de acumulación capitalista de tipo primario- exportador- financiero, y por un progresivo aumento del gasto público en tecnologías y medios de control social/ territorial3 para garantizar el desarrollo y el retorno del capital y evitar la sublevación de los pueblos explotados y oprimidos.

La tapa del libro

Al leer cualquier definición de extractivismo nos damos cuenta en seguida que definitivamente no es nada nuevo: es el término que define la forma de organizar la producción económica de un territorio, basada en la extracción intensiva de recursos naturales en grandes volúmenes, con muy bajo procesamiento, y destinada a la exportación. O sea, sacar materias primas sin procesar, en grandes cantidades, y venderlas a bajo costo para que sean industrializadas en otras partes del mundo. Ni más ni menos que lo que históricamente se ha hecho en casi toda latino américa desde la colonización, o más precisamente: la consolidación del regreso –comenzado con la destrucción de las estructuras productivas llevada a cabo por los procesos dictatoriales de los 70 – a la forma más primitiva y dependiente de producción económica, la del modelo colonial.

En términos generales se pueden distinguir dos formas de extractivismo: La que se basa en la extracción de recursos no renovables como hidrocarburos y minerales – fracking, minería – y la que se basa en la extracción de recursos renovables como los agrícolas o forestales – monocultivos, forestación -. Sin embargo, en la actualidad, la cuestión de los recursos naturales “renovables” es también cuestionable, ya que dado el enorme nivel de extracción, muchos recursos “renovables”, pasan a ser no renovables porque la tasa de extracción supera la tasa natural de renovación. Por eso, a los ritmos actuales de extracción, los problemas de los recursos naturales no renovables afectan por igual a todos los recursos.

La rebelión de las maquinas

Entonces ¿Qué es lo que cambió? ¿Por qué todos los pueblos originarios del continente están en pie de guerra contra estas reformas que parecen no tener nada de novedosas? Es sencillo, lo que ha cambiado son tanto las matrices productivas como los métodos y tecnologías de producción, es decir: si bien lo que han presentado los nuevos gobiernos de izquierda y derecha a lo largo y ancho del continente no es más que el mismo viejo y rancio capitalismo de antaño, y si bien la explotación y la acumulación desproporcionada de la riqueza de unos pocos sobre la espalda de muchos sigue siendo el común denominador, hoy por hoy, han decidido transformar lo que hasta ayer eran rubros ecológicamente sostenibles, como la ganadería, la agricultura y la pesca a pequeña escala, por otros totalmente insostenibles y cuyas principales consecuencias son no solo la profundización de los latifundios y la expulsión de la población rural de los campos – con la gentrificación y degradación urbana que eso implica – si no también la contaminación de la tierra, los cauces de agua dulce y el aire. Y todo esto producto tanto del volumen de territorio necesario para hacer rentables esos negocios como de la tecnología utilizada para llevarlos a cabo.

Las venas (muy) abiertas de América Latina

Para llevar adelante la mayoría de estos mega-emprendimientos de carácter extractivo –minería a cielo abierto, forestación, laboratorios biotecnológicos, plantas de celulosa, monocultivos transgénicos, fracking – es necesario recapitalizar zonas que antes dependían de modelos menos nocivos, y a lo largo y ancho de Sudamérica muchos de estos territorios eran y son ocupados por poblaciones originarias, que además de una matriz propia de subsistencia, tienen arraigados a esos lugares su cultura, tradiciones, valores y creencias. El Estado y el capital no consideran este tipo de bienes inmateriales como necesarios y tampoco entienden que las formas de vida alternativas al capitalismo tengan razón de ser en este mundo, por eso, en la planificación territorial llevada adelante por los Estados en la última década se ha hecho hincapié en la expropiación con fines productivos de este tipo de territorios, tanto para la instalación misma de los proyectos como para la construcción de las infraestructuras logísticas necesarias para su funcionamiento – carreteras, puertos, plantas generadoras de energía, vías ferroviarias, minero-ductos, etc. – de esta manera, y a través del uso de la fuerza policial y militar, se desplaza a los pobladores originales de la tierra – campesinos e indígenas – y se elimina a aquellos que ofrecen resistencia; dos asesinatos por semana se llevan a cabo en los territorios donde se están dando luchas en contra del avance del capital4, el 40% de los asesinados pertenecen a pueblos originarios. Estos asesinatos, que frecuentemente son realizados con total impunidad, son ejecutados tanto por las fuerzas represivas del Estado, como por patotas y grupos paramilitares pagados por los propios gobernantes, o por las empresas. Pueblos como el mapuche, en argentina y chile, resisten a diario a los ataques del Capital y el Estado en sus territorios, sin embargo su resistencia no es suficiente, y el desplazamiento de campesinos e indígenas a las ciudades es cada vez mayor, donde solo encuentran miseria, violencia y marginación.

Todos los caminos llevan a Roma

Así como el capital redefine sus estrategias de acuerdo a sus necesidades, crea al mismo tiempo tácticas de implementación en el terreno de dichas proyecciones, y para eso se vale de todas las herramientas a su alcance. Si bien hoy por hoy es común escuchar hablar sobre la discusión de “dos modelos sociales” uno “neoliberal” y otro de “justicia social” lo que queda claro es que cualquiera de estos supuestos modelos son en definitiva el mismo: el capitalismo. Entonces, lo que resta por hacer es analizar fríamente si aquello que se ofrece como alternativa al llamado “capitalismo salvaje” no es otra cosa más que la nueva reconversión, inevitable, del sistema de dominación, que toma la forma de un Estado asistencialista para generar consensos sobre la base de la reconstrucción de una sociedad que el mismo se ha encargado de desmantelar. Siendo así, el Estado ¿es un aliado de los revolucionarios? ¿O es parte del arsenal del Capital? El Capital y el Estado no pueden ser separados porque su misma base esta enyuntada, el capital que activa el motor estatal es inyectado por fondos y bancos transnacionales y las infraestructuras que lo conforman son puestas por empresas privadas en contratos de tipo publico privado, todos los proyectos de desarrollo actual tienen esta forma y solamente buscan profundizar el avance del Capital. Los políticos son empresarios o tecnócratas, gestores profesionales que miran carpetas y números para dar el visto bueno a la devastación, el saqueo y la contaminación. En definitiva, con sus proyectos, lo único que aprueban no es más que la mercantilización y explotación total de los territorios, las personas, y la vida en general.

Poder y dinero

Analizando los acontecimientos y sus consecuencias no es difícil especular acerca de cuáles son sus causas. Las nuevas formas de acumulación capitalista, en este caso la minería a cielo abierto, el fracking, la forestación, y los distintos monocultivos transgénicos solo pueden explicarse por la necesidad desesperada de una elite de políticos, empresarios y tecnócratas de seguir manteniendo un orden de cosas insostenible; el de la opresión, que se transforma una y otra vez tanto en sus prácticas como en sus discursos para poder seguir consolidando eternamente un mundo de privilegiados y excluidos, de explotados y explotadores, de opresores y oprimidos.

Al final, el viejo y gastado discurso del desarrollo y el progreso científico técnico, de las nuevas matrices productivas, y de la inclusión y el empleo, no son ni más ni menos que una careta sin vida que esconde el verdadero rostro de la democracia: el del capitalismo.

Anexos

El país productivo y otros cuentos para niños

A grandes rasgos podemos distinguir cuatro tipos de megaproyecto: energético, productivo/extractivo, logístico y de disposición final. Los cuatro funcionan dentro de la misma lógica y el mismo modelo – exctractivismo – y están, por lo tanto, estrechamente relacionados. La idea es que los primeros funcionen como proveedores de los segundos, los terceros faciliten la extracción, y los últimos hagan las veces de basureros industriales. Y Así, de esta forma, cerrar la cadena de valor.

El ejemplo paradigmático hubiera sido el triángulo Regasificadora – Aratirí – Puerto de aguas profundas (en este caso era parte del plan que el basurero fuera la propia mina) que actualmente estaría en espera, pero no son los únicos ya que, como explicamos antes, todo el proyecto social, económico y político de la región se sostiene en este modelo.

En principio, el Estado llama a licitación para construir un proyecto específico, ya sea una central de generación de energía, una planta industrial, una terminal logística o un basurero, entonces entran las empresas o consorcios, generalmente multinacionales, que contrataran con el Estado. Algunas de estas son, en la región uruguaya: UPM Forestal Oriental5, Montes del Plata6 – consorcio de Arauco y Stora Enso7 -, GNLS8 – consorcio de GDF Suez y Marubeni Corporation- Gas Sayago9, que no es otra cosa que un consorcio de derecho privado entre UTE y ANCAP, WesternGeco10, Shuepbach Energy LLC, Petrina S.A., YPF, y Total E&P entre otras. Luego son necesarios los estudios de impacto ambiental, es ahí que entran consultoras como GEA11, SigmaPlus12 o CSI13 que se encargan tanto de los estudios como de la viabilidad de los proyectos. Después de hechos los estudios pertinentes comienza la parte operativa del proceso; aquí son muchas las empresas tercerizadas que participan ya que los rubros van desde el transporte hasta la construcción y la cadena de tercerizaciones se hace infinita. Algunas de las más insistentes empresas contratistas para este tipo de tareas en el territorio uruguayo son: Teyma14, CIEMSA15, Techint16, Stiler17, Grinor18, y Saacem19, pero si quisiéramos hacer una lista de todas las que sub contratan con estas, como empresas de maquinaria vial o de transporte, la lista sería eterna.

Estas aventuras del capital no se podrían realizar tampoco sin la financiación del Estado y ahí es donde entran, por ejemplo, el MIEM, el MEF, la Corporación Nacional para el Desarrollo, la OPP así como ANCAP y UTE, las empresas nacionales con mayor responsabilidad en este asunto. Pero peor aún es el papel jugado por los sindicatos, SUNCA20 y UNTMRA21, asumiendo los proyectos del capital como propios, defendiéndolos cuando se ve amenazada su concreción, y ahogando toda lucha genuina y autónoma.

Uruguay Natural

Cuando hablamos de agro negocios nos referimos a todos los procesos que engloban la producción, procesamiento y comercialización de bienes de origen agrícola o ganadero. Es una industria que abarca desde la producción de materias primas – commodities – hasta los productos manufacturados en la góndola del supermercado e incluye también los distintos procesos de transporte y distribución así como al personal asociado a la producción y las instituciones públicas y privadas encargadas de fomentarla. En nuestro territorio es quizás el negocio más grande y empresas como Conaprole y Barraca Erro están en la lista de las principales exportadoras. En este rubro es donde capitanean empresas y holdings transnacionales como Monsanto22, Nidera23, Syngenta24, Chargill25 y Bayer26. Sin embargo, su presencia aquí no sería posible sin la labor de actores locales, como Barraca Erro27, Solaris28 y Agroterra29, Agromil30 o Torrevieja31 entre otros, que importan, almacenan y distribuyen sus productos a todo el territorio. Empresas de maquinaria agroindustrial como Corporacion De Maquinaria S.A.32, Agro Lavalle33 o Equus34 también se encargan de importar maquinaria – pulverizadores o fertilizadores – fundamental para este proceso. Estos burgueses del campo – latifundistas propietarios de miles de hectáreas que plantan con monocultivos contaminantes – se reúnen en instituciones para defender sus intereses, como la Asociación Rural35, la Federación Rural36, y la Cámara Uruguaya de Semillas37.

Una vez mas, toda la devastación y extracción realizada no sería posible si no fuera por la, ya habitual, complicidad del Estado a través del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria38 y el Instituto Nacional de Semillas39.

1Entendemos por financiarización el proceso que convierte lo producido en un bien financiero, es decir que cotiza en bolsa.

2Recomiendo leer el trabajo de Beatriz Stolowicz, El “posneoliberalismo” y la reconfiguración del capitalismo en america latina, publicado en el territorio Uruguayo por la revista de ensayos Prohibido Pensar, número 2, 2014

3Leer La libertad muere con la seguridad, Publicación Guerra Social, número 1, 2015

4cifra tomada del informe ¿Cuántos más? publicado por la ONG Global Witness.

5Av. Italia 7519 Piso 2, Edificio Blue, Montevideo

6uta Puente Puerto Km. 307, Fray Bentos, Rio Negro18 de Julio 818, Paysandú

Oficina central Montevideo: Luis Alberto de Herrera 1248, Complejo World Trade Center, Torre 3, piso 9.

Terminal Logistica: Ruta 24, Km 0, Río Negro

7Zorrilla de San Martín 526, Durazno

8Luis Bonavita 1266, Piso 30, WTC, Torre 4, of 3005

9La Cumparsita 1373 PISO 5, Montevideo

10Juan Carlos Gómez 1476, Montevideo

11Gonzalo Ramirez 2133, of. 602, Montevideo

12Misiones 1444 Piso 6, Montevideo

13Soriano 1180, Montevideo.

14Sede central: Av. Uruguay 1283; Sede Paso de la Arena: Curuzú Cuatiá 3319 esq. Cno. Manuel Flores, Montevideo.

15Soriano 1180; Orosman Moratorio 4892, Montevideo

16La Cumparsita 1373, Piso 7, Montevideo

17Dr. C. M. De Pena 5198, Montevideo,

18Oncativo 3454, Montevideo

19Carlos A. Lopez 4774, Montevideo

20Yí 1538, Montevideo.

21Luis Alberto de Herrera 3972, Montevideo.

22Ituzaingó 1324, of. 803, Montevideo.

23Rbla. 25 de Agosto de 1825, 440 P.1, Montevideo

24Av. Luis A. de Herrera1248,Torre III, piso 5 WTC, Montevideo

25Rambla República de México 6517, of. 103, Montevideo.

26Paysandú 1283, Montevideo.

27Ruta 96, Km 34,5, Soriano, Anillo Perimetral Ruta 102, km. 42, Montevideo

28Plaza Cagancha 1356, of. 103, Montevideo.

29Cuareim 1920, Montevideo.

30Eduardo Carbajal 2834, Montevideo.

31Av. Gral. Flores 4441, Montevideo.

32Ruta 102, km. 42, Anillo Perimetral, Av. Rondeau 1800

33Ruta 55, km 23,5

34Rocha 2290 esq. Libres

35Av. Uruguay 864, Montevideo.

36Av. 18 de julio 965, piso 1, Montevideo.

37Av. Gral. Rondeau 1908, of. 3, Montevideo.

38Andes 1365, piso 12, Montevideo.

39Cno. Bertolotti s/n y Ruta 8, km 29, Canelones.

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