AGRO CAPITALISMO TOXICO

(Extraido del numero 7 del boletin Disidencia) De todos los muros que pueden haber pintados en Pigüé (Prov de Bs As), hubo uno que llamo la atención. En dicha pared amaneció un mural haciendo referencia al veneno que respiramos todos los días. La leyenda rezaba los agrotóxicos matan y rápidamente cobro notoriedad, en especial por la sociedad rural que linda con el paredón intervenido y que inmediatamente puso el grito en el cielo, saliendo a defenderse en los medios de desinformación local. Cabe destacar que la pintada se realizo en la esquina de Rivadavia y 25 de mayo, perteneciente a la cooperativa eléctrica y no a la institución que se sintió por demás aludida. Los argumentos débiles esgrimidos por el representante de esa institución en una entrevista demostraron un discurso muy ambiguo pero una postura tomada muy clara en base al uso de agrotóxicos en los campos y en el pueblo mismo.

Sabemos también que el tema viene generando cierta polémica es por esto que se alzan voces a favor y en contra, los empresarios haciendo lobby para las compañías que venden estos productos (como fue el caso de la cooperativa la alianza quien trajo un ¨experto en toxicología¨ para dar conferencias hasta en los colegios) como así también se generaron encuentros autoconvocados de vecinos para profundizar sobre el tema y encontrar una alternativa.

Las empresas multinacionales, como la archi conocida Monsanto (actualmente propiedad de Bayer), poseen todo un andamiaje para persuadirnos y hasta obligarnos a producir bajo su dominio, perjudicando a pequeños y grandes productores, posterior consumidores e incluso los mismos hijos de quienes defienden a estos criminales. Crean y financian universidades, invirtiendo fortunas en publicidad, ahora también con un programa propio en la tv pública e incluso amenazando a campesinos. Lavando cerebros de los futuros y actuales ingenieros agrónomos quienes no conciben otra manera de trabajar la tierra sin estos químicos.

Queda claro que al mismo tiempo que se ha aumentado en los últimos años el uso también se han acrecentado los casos de cáncer como otras enfermedades, malformaciones, abortos espontáneos, manchas en la piel, problemas respiratorios, etc. producto de la fumigación aérea y la irresponsabilidad de personas egoístas.

Poco se habla de los casos de productores locales y regionales que no se prestan a estas prácticas y plantean una alternativa como lo han demostrado en Guamini con 150 hectáreas de forma agroecológica y sin químicos, en Pigüé también existen pero son ocultados y ninguneados por sus métodos tradicionales de la misma manera que cada vez hay más personas que arman huertas en su pequeña parcela de tierra.

No solo destruyen la tierra con métodos de siembra directa, monocultivos y químicos sino que también este modelo de producción atenta contra las napas de agua, elemento fundamental para la vida de los seres en el ecosistema.

Entonces desde esta editorial reivindicamos e incitamos a la acción por más paredes rebeldes que generen conciencia para destruir lo que nos destruye, contra el capitalismo voraz, la complicidad del poder, por la liberación de la vida y de la tierra.

Observamos, como era de esperar, que el mural de los agrotóxicos matan fue tapado…

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